Hay días en los que nos levantamos tan tarde que no sabemos si desayunar o almorzar. ¿Te ha pasado? En ese caso, una buena opción sería tomar el popular brunch. En este artículo te contaremos los detalles de esta deliciosa tendencia que se ha ganado un lugar en la historia de la gastronomía mundial. 

¿Qué es un brunch?

El brunch es una comida que incluye platos tanto del desayuno como del almuerzo. Se suele tomar entre las 10:00 a.m. y las 4 :00 p.m. y surge de la costumbre de levantarse tarde y buscar una opción sabrosa y abundante que sustituya las dos primeras comidas del día.

La palabra es de origen inglés y combina las primeras dos letras de “breakfast” (que significa desayuno en ese idioma) y las últimas cuatro de “lunch” (que quiere decir almuerzo).

Por lo general, el brunch se sirve los fines de semana, especialmente los domingos. Sin embargo, si te provoca hacer uno en casa, puedes elegir el día que quieras.

No hay una palabra en español que defina el concepto del brunch. Hay quienes prefieren llamarle “refrigerio” o “tentempié”, pero la verdad es que estas opciones suelen incluir menos comida que un brunch y no siempre se toman entre el desayuno y el almuerzo.

¿Cuál es el origen del brunch?

Existen diferentes versiones sobre el origen del brunch. Como solemos hacer en este blog, te contaremos algunas de las más conocidas.

Se dice que el brunch nació en Inglaterra durante el siglo XIX y que se hizo famoso gracias a Guy Beringer, un estudiante de la universidad de Oxford que solía levantarse tan tarde los domingos que inventó una comida con platos del desayuno y del almuerzo.

Otras referencias hablan de que Beringer era periodista y que en unos de sus escritos mencionó los banquetes que las familias de la alta sociedad inglesa degustaban después ir a cazar los domingos en la mañana.

Como el domingo era el día libre de la servidumbre, estos dejaban la comida de ese día lista de manera que los señores de la casa pudieran servírsela ellos mismos apenas llegaran de sus paseos.

Evolución del brunch

Para principios del siglo XX, el brunch ya había llegado a Estados Unidos. Fue en Nueva York donde se puso de moda y se volvió tan atractivo que se extendió como una tradición dominguera hasta varias ciudades del país.

En ese entonces ya se percibía el brunch como un encuentro alegre y que permitía socializar. Incluso había quienes lo veían como la mejor forma de recargar energía después de haberse ido de fiesta el sábado por la noche.

Las amas de casa y las personas de clase media también adoptaron el brunch, ya que era una opción económica y fácil de preparar, que reunía dos comidas en una y que permitía probar sabores que no estaban en las comidas entre semana.

Entre 1930 y 1940 no solo aumentó la cantidad de restaurantes que ofrecían el brunch, también las anécdotas alrededor de esta tendencia gastronómica.

Por ejemplo, se cuenta que varias figuras de Hollywood solían hacer una parada en Chicago cuando viajaban por el país para degustar aquel famoso desayuno más tarde de lo habitual.

Otro dato que habla de cómo el brunch encajó perfectamente en la sociedad de mediados del siglo XX, es que, tras la Segunda Guerra Mundial, las mujeres comenzaron a trabajar fuera de casa. Esto hizo que el brunch del domingo fuera más concurrido, ya que ellas preferían tomarse ese día para descansar y salir a comer con la familia.

Luego, en los años 80 el brunch volvió a verse como una comida que se podía degustar en restaurantes de moda y en los hoteles de alta categoría (una idea un tanto esnobista que permanece hasta hoy).

        Siguiendo con el recuento cronológico… Al ser una comida menos formal, el brunch se prestaba para reunirse con la familia o los amigos. Ese mismo carácter social y relajado hizo que en los 2000 esta comida fuese una tendencia global y que muchos restaurantes y hoteles alrededor del mundo la incluyeran dentro de sus menús.

        Actualmente, el brunch es una tendencia gastronómica que ha calado en algunas culturas más que en otras y que sigue siendo impulsada por cocineros, amantes de la comida y usuarios de redes sociales.

¿Qué tipo de comida se sirve en un brunch?

El tipo de comida del brunch depende mucho del lugar donde se sirva, ya que cada cultura acostumbra a preparar platos diferentes para el desayuno y el almuerzo.

Sin embargo, al tratarse de una costumbre anglosajona, en el brunch no suelen faltar platos típicos como huevos benedictinos, revueltos o en forma de omelette, fiambres y embutidos, diferentes clases de panes, mantequilla y mermelada, variedad de bollería, frutas frescas y dulces.

El brunch incluye platos tan variados que por lo general se sirve en forma de buffet para que cada persona elija lo que desea comer.

Según el lugar, también se pueden servir sopas y platos propios del almuerzo como carnes, aves y mariscos.

Si hablamos de bebidas, las más servidas son café, , leche y jugos naturales. ¡Pero eso no es todo! Como el brunch toma costumbres del almuerzo, en este también se ofrecen bebidas alcohólicas. Entre las favoritas están las mimosas, los vinos y los cocteles con vodka.  

¿Qué opinas sobre el brunch? ¿Crees que esta tendencia gastronómica se mantendrá a lo largo del tiempo o que descenderá en los próximos años?

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