El 30 de enero se celebra el Día del Croissant. ¿Sabías que esta masa de hojaldre tenía su propio día? A nosotros nos pareció muy curioso, por eso nos propusimos averiguar qué hace que el croissant sea uno de los desayunos más famosos del mundo.

Te adelantamos que no se sabe con certeza desde cuándo y por qué se conmemora el Día del Croissant el 30 de este mes. Aunque se cree que la celebración empezó a festejarse cerca del 2006. Seguramente la idea vino de alguna organización culinaria o de un amante de la gastronomía y fue tan bien recibida que se volvió popular hasta la actualidad.

Antes de pasar a contarte qué hace tan especial este clásico de la panadería, vamos a resumirte un poco de su historia.

Origen del croissant

No hay fuentes confiables que relaten el origen del croissant. Sin embargo, existen varias historias populares sobre cómo surgió esta masa tan rica. Una de las más famosas se ha convertido en casi una leyenda culinaria. A continuación, te la contamos:

Se dice que en el siglo XVII el ejército turco otomano intentaba invadir Viena en su afán por conquistar territorios de Europa del Este. Como la ciudad estaba protegida por una muralla, se les ocurrió hacer un túnel subterráneo durante la madrugada para atacar por sorpresa.

A esa hora, la mayoría de las personas dormían. Sin embargo, los panaderos ya estaban despiertos preparándose para su jornada laboral. Al escuchar los ruidos, estos les avisaron a los soldados vieneses que algo estaba pasando.

Gracias a la alerta de los panaderos, Viena pudo defenderse del ejército otomano y obligarlos a retirarse. El emperador condecoró a los panaderos por haber sido una pieza fundamental en el resguardo de la ciudad y estos, a modo de celebración, crearon un bollo con forma de media luna (el símbolo que estaba en bandera turca) llamado kipferl.

Otra de las historias cuenta que el kipferl llegó a Francia cuando un militar austríaco decidió abrir su panadería en Paris. Según dicen, el bollo con forma de media luna que se hacía allí era tan bueno que pronto se conoció en todo el país como “croissant” (una palabra que en idioma galo significa “creciente”).

¿Qué hace al croissant tan famoso?

Textura suave

Los croissants se caracterizan por ser doraditos por fuera y muy suaves por dentro.

Al morderlos, se pueden apreciar capas de masa hojaldrada tan aireadas que parece estuviésemos comiendo nubes. No, no exageramos. ¡Así se siente comer un croissant bien hecho!

Mezcla perfecta entre dulce y salado

Entre los ingredientes del croissant están harina, huevo, sal, mantequilla y azúcar. Como ves, es un alimento alto en calorías.

Si nos preguntan a qué sabe este bollo de panadería, diríamos que a mantequilla con un toque de azúcar.

Pero, no creas que es 100% dulce. El sabor del croissant es tan equilibrado que suele gustarle a todo el mundo.  Esa cualidad también hace que se pueda comer a cualquier hora del día, aunque es muy famoso como desayuno, merienda o brunch.

Versatilidad

El croissant se pueda comer solo o relleno.  Te recomendamos probar ambas versiones para saborear la masa en su forma más tradicional y luego experimentar combinándolo con otros ingredientes.

Entre los rellenos salados más populares están: queso y jamón; tocineta, cheddar y huevo; jamón crudo y queso parmesano; espinaca, bechamel y queso parmesano… ¡Y la lista sigue!  La verdad es que puedes rellenar el croissant con lo que quieras, como si fuese una especie de sándwich.

Y si eres amante de los rellenos dulces, no debes dejar de probar el croissant de chocolate, el de dulce de leche o los que traen frutas, mermeladas o cremas. ¡Son deliciosos!

Fácil de comer

El croissant es liviano y se puede acompañar fácilmente con té, café o jugos.

Además, su tamaño lo hace fácil de manipular (y de digerir) y como no es empalagoso, puede comerse con las manos. Mejor dicho, debería comerse así para disfrutar al máximo cada mordisco.

Como ves, hay razones de peso para que el croissant se haya convertido en uno de los desayunos más conocidos del mundo.

Si bien esta pieza de bollería se hizo famosa gracias a la cocina francesa, con el paso del tiempo, varios países lo han versionado e incluso le han cambiado el nombre por uno más afín a su cultura, como: cachitos, cruasán, cuernitos, medialunas o cangrejos.

¿Y a ti te gustan los croissants? ¿Cuéntanos cómo prefieres comerlos?

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